transita sendas de un tiempo distante
donde la dulzura y fragancia silvestre
eran bálsamo en mi camino agreste.
las moras de "sauco", rubíes maduros
estallan en mi boca con sabores puros
los "callayes", oro que amarga si haces ruido
dulces, solo si el silencio va contigo
y las "moras de zarza", despiertan la añoranza
de bellos momentos que viví en la infancia.
Aún evoco el "mate" con la sopa tibia
calabaza que abrigaba al corazón que gemía
y el pan reseco, curtido por el frío intenso
calmaba el hambre del niño que miraba lo inmenso.
En la escasez la belleza era abundante
el paisaje, festín del alma hambrienta
la libertad, manjar que sanaba heridas
y la vida, regalo que se gozaba sin prisas.
Seguiré guardando vivas mis historias
dejo que la nostalgia le grite al viento
que el llanto de la infancia cure el lamento
con la ternura eterna de la memoria.
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